¿Cómo fortalecer mi inmunidad?

¿Sufres un resfriado interminable, tienes frío a menudo y sientes que cada germen que pasa salta sobre ti? Entonces es el momento de centrarse en reforzar su inmunidad. Descubra con nosotros cómo blindar su cuerpo contra las influencias ambientales adversas y los microorganismos insidiosos.

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1. Concéntrese en su instinto

Directamente en el revestimiento de nuestros intestinos se encuentran las células del sistema inmunitario. ¡Y que los hay! Superan en número a todas las células de nuestro cuerpo. ¿Qué apoyará su buen funcionamiento?

Probióticos

… los conocemos sobre todo para la amigdalitis o la inflamación, cuando se recomiendan junto con los antibióticos. Afectan positivamente a la microflora de nuestro colon, que es quizás el órgano inmunitario más importante del cuerpo. Los probióticos son bacterias lácticas -por ejemplo, los lactobacilos y las bifibacterias- que destruyen los organismos patógenos en nuestros intestinos.

Una dieta variada y equilibrada

… como hemos llegado a comprender, nuestro sistema inmunológico funciona cuando nuestro intestino funciona correctamente y, por tanto, también lo hacen las células inmunitarias que viven en él.

  • Minimizar el consumo de azúcares – reducen la capacidad de los glóbulos blancos de absorber las bacterias no deseadas
  • Tener una dieta lo más variada posible – frutas, verduras, grasas animales de buena calidad, incluir pescado, productos lácteos fermentados o frutos secos y legumbres.

No subestimes tu forma de beber

Bebe principalmente agua, tés verdes o de hierbas, pero evita los refrescos azucarados y el alcohol.

2. Haz deporte y relájate

El ejercicio es importante para el buen funcionamiento de nuestra digestión, pero en general es una de las bases de un estilo de vida saludable. Mantente en forma, oxigena tus músculos con el movimiento y asegura un corazón sano. Y no hace falta que entrenes para una maratón, paseos por la naturaleza son bastante, ya que también actúan como la relajación perfecta.

Aunque sea difícil en los agitados tiempos actuales, intenta desestresarte. Los ejercicios de respiración y la meditación pueden ayudar, pero también programar mejor el tiempo que se pasa con la familia, los paseos regulares o las aficiones favoritas. También céntrate en dormir regularmente y descansar adecuadamente.

3. Hierbas y suplementos

Si no puedes aliviar el estrés o establecer una dieta saludable de forma regular, acude a los suplementos dietéticos para asegurar un suministro regular de minerales, vitaminas y otras sustancias beneficiosas en cantidades diarias ideales.

También puedes incluir infusiones o tinturas de hierbas, para potenciar la inmunidad ayuda especialmente:

  • Avellano de Virginia
  • Maradilla
  • Flor de saúco negro
  • Espino cerval
  • Colina de caballo
  • Cola de caballo
  • Color de jengibre

4. Prueba a endurecerte

Otra forma científicamente probada de potenciar nuestra inmunidad es el endurecimiento. Pero no hace falta que te metas en un estanque helado con el bañador de inmediato. En su lugar, se recomienda empezar poco a poco con una ducha fría por la mañana, por ejemplo, o comenzar con una sesión de sauna.

5. La temperatura adecuada en casa y en el trabajo

Un motivo común de las enfermedades invernales puede deberse en parte al sobrecalentamiento en el lugar donde pasamos la mayor parte del día. Si nos pasamos con la temperatura ambiente, se resentirán nuestras mucosas nasales secas, que difícilmente pueden funcionar como un filtro eficaz.

Así que nuestros cuerpos sufrirán si nos aventuramos fuera. Debido a la gran diferencia de temperatura, nuestro cuerpo estará literalmente en shock, y cada grado realmente cuenta aquí. Intenta mantener siempre la calefacción a no más de 22°C y por la noche, lo ideal es bajar la temperatura otros 4°C al menos en el dormitorio o en las habitaciones de los niños.

Y no olvides mantener tus pies calientes. Especialmente si tienes problemas con su circulación sanguínea. Los pies fríos y las extremidades congeladas son otra cuestión que a menudo subyace a un resfriado o catarro, pero también los desagradables problemas urinarios.

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